Era 1910 y se cumplían 100 años: el primer centenario de la República, una fecha para celebrar, pero el ánimo de la mayoría no era para nada optimista, sino al contrario: intelectuales, gente común y sobre todo los más desposeídos, veía con preocupación y sufría los embates de una realidad aún indigna.
El sistema político por su parte, no respondía a las necesidades: el parlamentarismo a la chilena no hacía sino olidos sordos a cualquier demanda social. Las leyes a favor de los trabajadores dormían en el congreso.
Para colmo vendría la crisis del '29 que terminará por dar el golpe de gracia a la economía chilena, el fin del salitre, el fin del llamado "oro blanco".La Corfo, es señalada como el mayor de los proyectos económicos del siglo XX, cuyo propósito fue crear industria y convertir a Chile. Ello se logró, pero no en la totalidad del territorio y tampoco afecto positivamente a todos los chilenos.
En la medida que avanza el siglo, las demandas sociales de la población se van haciendo más patentes, a punto que en los años 60, el reclamo es organizado, en especial por la existencia de nuevos partidos políticos que vienen a representar a los trabajadores, por ejemplo: el partido comunista y el socialista de Recabarren.
El gobierno de Alessandri(hijo) no logra encausar las demandas, lo cual tampoco logra Frei aunque son indudables los avances en el ámbito político, social y educacional.
El Estado y su papel social para disminuir la gran desigualdad e injusticia crecía cada vez más, no obstante la izquierda deseaba o requería más y la derecha no asumía los cambios positivamente sino como una amenaza a sus intereses. La democracia reinaba en una sociedad joven y entusiasta, pero como el preludio de una pesadilla vendría la intolerancia política de los años 70, y un final abrupto, el Golpe de Estado de 1973.
El Chile perplejo, una tradición republicana en jaque.
